Botellón y vandalismo en un pasaje en Son Castelló

Los comerciantes están "desesperados" porque "ni la Policía ni Emaya" dan solución a los atropellos de estos jóvenes: suciedad y amenazas

Carmen Angelo y el resto de comerciantes del pasaje particular en el Gremi Sabaters están "desesperados". Durante los últimos dos años son víctimas de "vandalismo" e intimidación por jóvenes que practican el botellón y que dejan su huella en forma de excrementos y basura en este callejón. Incluso en sus propios negocios.

Carmen Angelo y el resto de comerciantes del pasaje particular en el Gremi Sabaters están “desesperados”. Durante los últimos dos años son víctimas de “vandalismo” e intimidación por jóvenes que practican el botellón y que dejan su huella en forma de excrementos y basura en este callejón. Incluso en sus propios negocios.

“Hemos puesto denuncias a la Policía Local, pero incluso un agente nos dijo la semana pasada que ‘no está prohibido consumir alcohol en la calle’ Pero si la ordenanza lo prohíbe, tuve que recordarle”, narró agotada por la impotencia la propietaria de la academia de baile.

Ella incluso se ha sentido amenazada: “Una noche intentaron entrar en mi negocio para ir al baño: Al impedirles la entrada, orinaron en la fachada, en mi puerta”.

En una ocasión, este grupo de jóvenes “de unos veinte años”, indicaron los comerciantes afectados, se pusieron a hacer carreras de coches a toda velocidad; vinieron tres patrullas de la Policía”, añadieron.

Los actos vandálicos, que se suelen producir las noches de los jueves y viernes, no acaban aquí. Según denuncian los afectados, han provocado destrozos en los contadores de la luz y han dejado pintadas.

“Toda la porquería que dejan en el pasaje la tenemos que limpiar nosotros. Hablamos con Emaya un mes y medio atrás pero nos dijeron que al tratarse de un pasaje privado, ellos no pueden actuar”. La empresa pública lo confirmó: “Es un espacio privado y por tanto no tiene servicios municipales”.

“Nos sentimos atados de pies y manos. ¿Qué hacemos? Hemos denunciado a la Policía Local y solo han venido una vez. Y Emaya no limpia alegando que es un pasaje particular, si, pero de dominio público. Pedimos que prohiban el botellón y envíen a alguien a que limpie”, insiste Carmen Angelo.

El pasaje es de un particular que renta algunos de los locales. En los últimos cuatro o cinco años, estuvo abandonado como consecuencia de la crisis. “Ahora lo estamos levantando entre casi una decena de comerciantes, el pasaje había cobrado vida, pero estamos desesperados ante el botellón y el vandalismo”.